Centella divina.

En cualquier momento del día, sin previo aviso o manifiesto alguno, sin ser llamado,esperado,deseado o conocido.

Sus causas no serán conocidas inicialmente y sus efectos parecerán no tener importancia alguna en el día a día mas que por un instante. Un instante en el cual una sensación cambió por primera vez el modo en el que nuestros pasos dan forma a un nuevo camino, un nuevo camino extenso y difuso rodeado de una selva densa que no permite a los rayos de luz divisar lo que está al frente de nosotros.

En un minuto con aparente normalidad, nuestra mente se movía a lo largo de diversos pensamientos que ahogaban nuestra capacidad creativa e imaginativa, doblegándonos a quedarnos subyugados con cables de acero,forjado en las creencias y vivencias que aceptamos como normales desde la niñez, amarrando a esos verdaderos héroes potenciales , a esas chispas divinas promotoras y co-creadoras de la propia ilusión, en un piso frío y tosco, en un papel de esclavo en la vida actual.Todo surgía según debía surgir en los papeles impuestos desde el día del nacimiento del individuo, todo seguía con “normalidad” hasta el instante en el que por un momento todo cambió.

Por un momento todo parece tener conexión, todo tiene un campo definido en ese rompecabezas, el punto de vista  ha cambiado. Esa energía majestuosa por la que todo parece estar formado. Por un momento de duración no calculable, todas nuestras preguntas son contestadas, nuestras tristezas sanadas, nuestras esfuerzos recompensados,nuestras pasiones finalizadas. Todo parece flotar a nuestro al rededor y seguir un orden lógico impuesto desde el infinito espacio en el que nos encontramos. La energía nos recorre, sentimos como todo es nada y nada es todo a la vez, y nos damos cuenta de como estamos formados por esa misma energía creadora que lo cubre todo con gran belleza, nos damos cuenta de que somos la misma energía por la que está compuesta toda la existencia. Nuestra mente flota en un gigantesco océano sin ubicación alguna en nuestro espacio, sin tiempo alguno que definir, simplemente es y existe en ese espacio fluctuante en el que todo parece estar de acuerdo al orden, un orden que supera a cualquiera de nuestras antiguas lógicas y dogmas. Un orden incapaz de ser definido y expresado, un orden celestial y magno en el cual nos encontramos inmersos.

Y en ese momento en el que nos encontramos en un estado indescriptible, cuando todo por fin tiene sentido y somos capaces de sentir la grandiosa obra que se ha creado así misma, cuando estamos en la cúspide de tan inmensa y emocionante montaña rusa, como un río imponente de voluntad indomesticable, somos arrastrados en menos de un parpadeo a la inmediatez de nuestra “verdadera” realidad, aceptable y recibida por cada uno de nuestros sentidos.

La confusión es el estado preponderante con regularidad y a veces es acompañado de excesiva euforia o tristeza, todo parece haberse desvanecido y  lo único que hay a nuestro al rededor es lo que siempre hemos conocido como la realidad única. No hay más, una sola realidad inquisidora que lo acapara todo, incluyendo nuestros deseos de llegar a algo en nuestro fondo, algo que se encuentra hablándonos y alentándonos a sentirle, a descubrirle y a recordarle.

Todo acaba y parece ser una simple sensación extraña que nos sucedió un día casual, en un momento casual en algún lugar casual. Pero ese ínfimo,diminuto e insignificante momento nos ha abierto las puertas a nuestro pasado, a nuestro presente y a nuestro futuro, nos ha abierto las puertas a la realidad objetiva.  Ese evento nos ha despertado el apetito interno y nos indicado que es el año, el mes, el día, la hora, el minuto y el segundo exacto en el que hemos visionado por primera vez en mucho tiempo, el rostro de la verdad. Hemos observado el camino, el mapa, la linterna, el lugar a recorrer, y todo lo referente para concluir con éxito la llegada a la tan anhelada cima. Sin embargo  únicamente seremos poseedores de la primera y muy esencial llave. La llave de la verdad, la verdad que nos acompañara durante prolongado tiempo incitándonos a aproximarnos más a ella y con ella a despojar del velo a todo lo que antes no se encontraba disponible a nuestros ojos.

Nos alumbrará el camino para que logremos identificar muchas otras llaves, las cuales como elementos que son, nos ayudarán a atravesar y lograr con éxito nuestro glorioso camino único y adaptado a las condiciones necesarias. Hemos sentido la necesidad real de encontrar la verdad, la llave del gran bosque turbio y al mismo tiempo el primer paso dentro del complicado laberinto que nos aguarda con paciencia y alegría.

Estamos listos para atravesar gigantes pantanos, cortantes peñascos, lagos llenos de temibles seres que nos complicarán más el camino, oscuros pasadizos  y  arenas movedizas que querrán retenernos el mayor tiempo posible.

Quizás nos tropezaremos, nos confundiremos, nos caeremos, nos atascaremos, nos ahogaremos, sentiremos miedo, trataremos incluso de huir, negaremos la existencia del bosque y de la verdad y desearemos regresar a nuestra antigua realidad. Pasaremos altas colinas y luego atravesaremos profundos valles, todo parte del entramado bosque. Todo será parte del juego y de la lógica que por un momento en aquel primer instante pudimos acariciar.

Todos los caminos son únicos y diferentes sin embargo  el laberinto es el mismo escenario para todos. Preparémonos, que ha llegado el momento de volver a casa.

Ilude

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